Naturaleza Tradicional

«La no gestión es una opción de gestión siempre que se integre en un sistema planificado, de lo contrario es abandono«. González Molina et al.: Manual de Ordenación por Rodales (2011).

Resulta infrecuente encontrarse, dentro de un ámbito concreto, con libros que excedan de una necesaria especialización y se expandan a otras ciencias más o menos cercanas. Esta transversalidad es, en mi modesta opinión, uno de los refrescantes logros del libro que traigo a colación: «Naturaleza Tradicional», del Profesor Juan Andrés Oria de Rueda. Así, el libro puede ser en algún punto inclasificable atendiendo a su título. Si el lector espera una elegía de tiempos pretéritos y sus usos y costumbres, se va a quedar sobrepasado, porque en sus escasas 300 páginas el autor proporciona un caudal enciclopédico de conceptos silvopastorales (en su acepción más amplia), términos en diferentes lenguas y dialectos, taxonomía, toponimia, etnografía, por citar sólo lo más relevante. Es decir, sobrepasa ampliamente lo que en la literatura anglosajona se denomina “Economic Botany” (si el término “económica” le produce alergia, tradúzcalo por “utilitaria”), ya que abundan en el libro referencias al manejo aconsejable de los ecosistemas analizados, lo que proporciona al lector herramientas imprescindibles para la gestión de éstos. Todo ello lo hace bastante señero en la literatura forestal española.

Conociendo al autor, uno esperaba amplios capítulos sobre temas relacionados con el ámbito micológico, campo donde su magisterio es amplia y profusamente reconocido, o con el acebo, tema inabarcable de su Tesis Doctoral. Sin embargo, el grueso del libro se orienta a otros derroteros muy interesantes, que voy a tratar de resumir sucintamente en unas ideas clave. La primera es la reivindicación de la multifuncionalidad de los sistemas forestales, perspectiva que aparece en todo el libro y donde se presentan numerosos ejemplos que trascienden a lo más relacionado con las especies botánicas analizadas. Así, proliferan las referencias a animales protegidos, a aptitudes melíferas de las plantas y su relación con otros insectos e incluso apuntes muy acertados cercanos a otras disciplinas forestales como la hidrología o los aprovechamientos. Este uso múltiple se focaliza en diversos productos forestales no madereros (hay capítulos dedicados a hongos, al carboneo, o a los frutos silvestres), pero sin olvidar otros aspectos que tienen que ver con la ganadería, el pastoreo, y, por supuesto, las dehesas y sus múltiples potencialidades. En esta línea, resulta culminante el capítulo dedicado a los alimentos procedentes de productos no madereros forestales.

La segunda idea clave que sobrevuela, además, repito, de todas las magníficas descripciones que acompañan las ideas incluidas en cada capítulo, es la importancia de la gestión de estos sistemas. Así, la palabra “manejo” aparece decenas de veces en todo el libro, indicando tanto prácticas exitosas como intentos fallidos. Esta gestión va desde los aspectos micológicos hasta la de los pastos y matorrales, aspecto este último donde se hacen valiosas recomendaciones según su tipología. También se insiste en cierto tipo de cortas finales frente a otras. Sin embargo, cabe resaltar la evocación a lo que se denomina “glandicultura” o cultivo de ciertas fagáceas para la producción de bellotas. Confieso que este término sólo se lo he leído al autor, pero resulta de gran interés cómo focaliza la gestión de diversas masas adehesadas para la producción de fruto, aspecto no habitualmente sublimado en publicaciones de estos sistemas multifuncionales. Partiendo de una reivindicación de la propiedad comunal, se destacan tres contraposiciones claras desde el punto de vista de la gestión. La primera tiene que ver con la reivindicación de las casi desaparecidas dehesas centroeuropeas (“Hutewald”) frente a una gestión posterior que diezmó estas estructuras (“Waldbau”). Personalmente, discrepo en el encaje de las ideas de von Carlowitz en este conflicto, pero ello no empaña el relato. La segunda se centra en la pugna originada a raíz de las políticas desmortizadoras del siglo XIX que han modelado la realidad forestal en muchas zonas. La tercera, y a mi juicio más interesante, son los efectos de la llamada “no gestión” en la abundancia de ciertas plantas y animales y que, sin duda, es un aspecto no deseado y no convenientemente anticipado cuando se promulgaron ciertas normas para (supuestamente) proteger ciertas especies. En esta línea, resulta revelador el capítulo dedicado al recurso micológico y sus variaciones con la ausencia de gestión, pero en toda la obra abundan recordatorios de los efectos que provocan estas medidas (en árboles milenarios, en especies como el urogallo, etc.). La lectura de estos ejemplos sería de lectura obligada para todos los stakeholders interesados en promover un tipo de gestión que arrincona hasta límites insospechados ciertos servicios ecosistémicos de provisión que han tenido una gran importancia a nivel local. 

Con toda la panorámica histórica que acompaña el deambular por los distintos capítulos de esta muy recomendable obra se acentúa la complejidad de la gestión, tanto desde el punto de vista temporal como espacial. La otra idea clave que subyace en numerosos capítulos es que la interacción del hombre con los sistemas forestales ha llevado a unas estructuras que presentaban un cierto equilibrio. Este equilibrio se deduce de la denuncia que se hace tanto por la falta de ciertas acciones, como por el exceso de estas (por ejemplo, la roza total y excesiva de ciertos matorrales). Perturbaciones a ese estatus quo inicial producen efectos indeseados a diferentes servicios ecosistémicos. Y me refiero no sólo a decisiones drásticas, sino a una constante continua en el tiempo y que ha causado cambios profundos en los sistemas forestales: la despoblación del rural, que en muchas ocasiones ha provocado problemas de densificación en algunos sistemas forestales, con pérdida evidente de la oferta de servicios ecosistémicos que proveían a la sociedad. Algunas de sus consecuencias se exponen de forma muy conspicua en diversos capítulos. Sin embargo, quizá lo más desazonador es cuando se imponen ciertas disrupciones normativas bajo posturas maximalistas y, encima, cuando no se tiene clara la meta que se quiere conseguir con relación al conjunto de servicios ecosistémicos presentes en todo el territorio.

Yendo a aspectos más puntuales de esta obra, paradigmática en lo que se podría denominar como “botánica humanista”, resulta delicioso el capítulo dedicado a los guardamontes, así como la reivindicación del artigueo. He disfrutado aprendiendo algunos conceptos y refrescando otros, como ciertas aptitudes de la resina en Europa que por momentos me ha recordado la importancia de la copaíba en ciertos bosques ecuatoriales (se conoce como el antibiótico del Amazonas). Por último, además de recomendar este libro sin ningún género de dudas, me gustaría proponer amablemente ciertos deberes al autor. Como auguro una pronta segunda edición, rogaría que, si fuera posible, las fotos sean en color. Es una lástima que un libro tan bien editado como éste no haya tenido en cuenta esta posibilidad. Con esto, una relectura eliminando algunas ligeras repeticiones y un epílogo donde el autor resalte algunas de las interesantísimas ideas propuestas, se habrá rozado la perfección. ¡Enhorabuena, Profesor Oria de Rueda!

4 comentarios en “Naturaleza Tradicional”

  1. Juan Andrés Oria de Rueda Salgueiro

    Muchas gracias, apreciado profesor Balteiro por esta reseña en su muy destacado blog. Me siento honrado al máximo. Apunto los comentarios y propuestas de mejora, todos muy constructivos. Un placer.

  2. MIGUEL TORRES GARCÍA

    Tus reflexiones, Luis, hacen aún más atractivo el libro de Juan Andrés, baluarte de la Sabiduría Silvopastoral en las orillas del Carrión. Ambos, escribís con gusto y Libertad; sin precisar justificación alguna para lo escrito, que, ¡siempre!, surge desde un profundo conocimiento de lo que escribís.
    En tiempos de cursilería desaforada y <> opinateguis que exigen ser leídos y escuchados sin mérito alguno más allá de la ocupación del éter electromagnético o de los <> de los centros de datos, os alzáis sobre el cieno de la mediocridad al modo clásico y erudito de las personas doctas a las que da gusto leer y escuchar.
    No dejéis de hacerlo.

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