Plan de recuperación y el eucalipto

Incapaz de sintonizar con sus actos, cayó en contradicciones e iniciativas erráticas. (La Fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa)

En los últimos tiempos he detectado una desmesurada actividad en proyectos a largo plazo por parte del poder ejecutivo, situación un tanto irreverente vista la alergia que los políticos presentan a establecer hitos a plazos mayores que las citas electorales. Uno que me ha llamado la atención es el reciente “Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia” (PRTR). No me voy a referir a él en sus grandes líneas y ni en sus objetivos concretos ni en su oportunidad. Sólo me interesa resaltar algunos párrafos relacionados con el ámbito forestal que, no sé si erróneamente por mi parte, percibo que han pasado bastante desapercibidos. 

Entrando en materia, y además de resaltar que su redacción es manifiestamente mejorable, aspecto últimamente habitual en este tipo de documentos, me llama la atención que en este Plan se intenta perpetuar una xenofobia botánica, que ahora ya ha dado un salto cualitativo y se convierte en gubernamental. Así, en la Componente 4 se dice textualmente, dentro de una medida de adaptación al cambio climático, y en un apartado relativo a si algún objetivo ambiental requiere de una evaluación ambiental sustantiva: “La medida evitará y excluirá explícitamente el apoyo a las plantaciones de monocultivos, especialmente de eucalipto, para minimizar el estrés hídrico y los riesgos de incendio que se pretende abordar con otras medidas del plan”.  Analizando esta perla, no sé muy bien qué significa “plantaciones de monocultivos”, pero mientras numerosísimos países en todo el mundo apoyan la proliferación de plantaciones forestales, aquí, de entrada, se amenaza con esta expresión tan desafortunada y poco forestal. No se sabe si las coníferas entrarían aquí, o qué consideran monocultivos en estos casos. Ahora mismo hay miles de hectáreas de plantaciones forestales certificadas en España donde más del 90% de los pies son de una misma especie. ¿En el futuro se excluirán de ese plan plantaciones similares? ¿Y si hablamos de plantaciones con objetivos no madereros? por ejemplo, ¿una plantación de encina micorrizada con trufa también entraría en esta categoría? En otro orden de cosas, nótese que las únicas especies señaladas en este Plan corresponden al género Eucalyptus. Es decir, estas especies son las únicas que, al parecer, causarán problemas, en un contexto de adaptación al cambio climático, por estrés hídrico y riesgo de incendios. Ante esta singularidad, uno agradecería leer los informes científicos que sustentan estas afirmaciones, si los hubiere.

Por otro lado, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (lanzado hace apenas pocos meses) no habla para nada de boicotear las especies de este género. Es más, en dicho Plan se habla de modelos de gestión forestal sostenible adaptados al cambio climático y que tengan presente los condicionantes socioeconómicos. Procedente del mismo Ministerio también llama la atención que, desde un punto de vista de adaptación al cambio climático, se quiera despreciar la captura de carbono que realizan los eucaliptares (captura, por cierto, muy bien silenciada por la estadística oficial). Ese Ministerio también es responsable de los actualmente en los escuálidos (en cuanto al número y superficie afectada) Proyectos de absorción vigentes, donde sí que hay varios donde las especies elegidas pertenecen al género Eucalyptus. No obstante, y para ahondar más en paradojas, la propia calculadora que se ofrece en la página web de dichos Proyectos destaca que las especies que más carbono absorben a 30 años son, precisamente, los eucaliptos. También conviene incidir en que la recién publicada Ley 7/2021, de cambio climático y transición energética, en su artículo 26 se habla de incentivar la captura de carbono que realizan los sistemas forestales, sin excluir al eucalipto. 

Por todo ello, ¿tiene algún sentido fomentar las forestaciones en aras de la mitigación del cambio climático, decir que con eucalipto se captura más carbono, no especificar nada de una hipotética prohibición en el PNACC ni en la Ley de Cambio Climático y, de repente, utilizar un Plan estratégico para fomentar la prohibición de las especies pertenecientes a este género? Creo que estos datos que estoy aportando muestran unas contradicciones evidentes, pero es que, además, en otras partes del propio PRTR se habla de fomentar superficies forestales arboladas y estimular una gestión forestal orientada a maximizar la captura de carbono. Según lo que arriba he comentado, esto se debe hacer sin el eucalipto. Llegados a este punto, me gustaría saber si la UE como financiadora de parte de este PRTR está de acuerdo con esta xenofobia botánica o si el IPCC también desprecia la captura de carbono que realizan estas plantaciones. Si la respuesta a estas cuestiones fuera afirmativa, igual sería procedente y coherente rehacer la contabilidad nacional del inventario de gases invernadero y eliminar la captura que realizan estas plantaciones. Pero, en caso contrario, se deberían visibilizar explicaciones a este dislate y, en último caso, corregirlo sin falta. Por otro lado, las plantaciones de eucalipto están en Europa muy ligadas a fábricas de celulosa y con el fin último de producir papel. Pues bien, aunque no se habla nada de esta tipología de industrias en la componente 12 del PRTR, sí que es incluida como un sector principal en la, también reciente, Estrategia Española de Economía Circular. La pregunta es obvia: ¿se pretende tener una industria del papel sin industria de celulosa… y sin eucaliptos? ¿se pretende prohibir el eucalipto y apostar por una economía circular… y a la vez traer el papel de Brasil o de Indonesia? ¿esa es la circularidad que se pretende? 

Finalmente, la foto que acompaña esta entrada se corresponde a una publicidad de Suzano, una de las mayores compañías de celulosa y papel a nivel mundial, con una producción cercana a los 5 millones de toneladas anuales. Gestiona más de 2,3 millones de ha, de las cuales cerca de un millón están dedicadas a la conservación, y de las productivas, la inmensa mayoría está forestada con eucaliptos. Pues bien, esta publicidad fue lanzada el sábado 5 de junio, Día Internacional del Medio Ambiente y en ella se destaca que el balance de carbono de la compañía es negativo (es decir, la captura supera a las emisiones). Esto es un ejemplo de lo que este gobierno parece detestar: empresas que puedan alcanzar este estatus en cuanto al carbono, gracias el eucalipto, y donde la circularidad en sus modelos productivos es mucho más elevada que en otros sectores. Pero, a pesar de esa mayor circularidad, y las externalidades positivas que ello conlleva, el objetivo a toda costa parece ser prohibir el eucalipto y a hacer todo lo posible para cerrar la factoría de ENCE en Pontevedra, sin atender a razones científicas. Espero, en definitiva, que no se lleve a cabo esta prohibición, que constituye otra muesca más en lo que persiguen algunos iluminados y, ahora parece que también el Gobierno: un “gretismo” ecológico cada vez más acientífico, y que, a pasos agigantados, conduce a un mayor despoblamiento del medio rural.

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