Transmisión de conocimiento forestal

By providing extension services, public forest administration is, in effect, conducting its own forestry enterprise. M. Krott, Forest Policy Analysis (2005)

Con esta entrada llego a una cifra insospechada (200) cuando escribí el primer texto en este blog. Una de las ventajas que tiene no marcarte hitos, y hacer las cosas con libertad e independencia, es que a veces te sorprendes del camino transcurrido. Pero esto no va de onanismo bloguero. Mi intención es profundizar en el principal motivo que me llevó a emprender esta aventura que no era otro que el transmitir conceptos y opiniones fundamentadas con mi trayectoria docente e investigadora a un nivel ajeno al de la publicación científica. Desde la Universidad tenemos la obligación de transmitir conocimiento a nuestros alumnos, pero también creía cuando he comenzado este blog, y lo mantengo ahora, que esa obligación se debe extender, de forma concreta, a la sociedad, aunque los incentivos al respecto sean en la actualidad inexistentes. Lógicamente esa transmisión puede pecar de defectos, empezando por el del voluntarismo, pero seguro que estos son, como mucho, iguales a lo que hacen otras organizaciones que reciben jugosas subvenciones públicas al respecto. 

Sin ser un experto en estos temas, y planteando una taxonomía propia y seguro que heterodoxa, esta transmisión de conocimiento puede ser directa (clases, charlas, etc.), puede ser por motivos de extensión, y también por motivos de transferencia del conocimiento. Quizá convenga diferenciar un poco estos términos. Comenzando por lo que es extensión (palabra creo que muy olvidada en la realidad forestal española), en un manual forestal americano con más de un siglo de antigüedad, la idea de extensión venía marcada por su concepto más evidente: ampliar las masas forestales a través de forestaciones. Eso conllevaba difundir las técnicas más adecuadas para este fin, investigar qué especie, procedencia, etc. era la más propicia para cada sitio, etc. En definitiva, guarda un paralelismo notable con toda la extensión agraria con sus clásicos objetivos de incrementar las producciones agrícolas (y retomo el nombre que tenían en España esas agencias/servicios), pero presenta una cualidad interesante: el usuario final adquiere una gran importancia. Esta idea está bien desarrollada en una publicación de la FAO al respecto. Por otro lado, el concepto de transferencia de conocimiento presenta varias facetas y está muy ligado a la evolución científica y tecnológica en las últimas décadas: se trata de acercar los resultados de la investigación a usuarios, a priori, interesados con un fin utilitario. Lo que quiero destacar es que habitualmente el proceso de difundir una innovación de cualquier tipo suele ser desde el centro (Universidades, OPIs, etc.) que ha generado ese conocimiento hacia el usuario final. Esta disyuntiva entre la demanda de la información y la oferta de la misma se está modulando con soluciones intermedias donde se intenta alinear a ambos grupos participantes en el proceso. 

Llegados a este punto, aparece una pregunta clave: ¿es necesaria en la actualidad esta transmisión de conocimiento, bien sea como extensión o como transferencia? Creo que la respuesta es afirmativa, y sin incorporar ningún matiz de duda. Así, alguien podría pensar que hoy en día todo está en internet, ya estamos inmersos en la era de la inteligencia artificial, etc. … entonces ¿para qué perder el tiempo con esto? Mi respuesta (personal y, por hacer un juego de palabras, transferible) es que, al menos en el ámbito forestal, hace tanta falta o más que en el siglo pasado. Lo que ocurre es que la difusión del conocimiento hoy en día no está tan relacionada con innovaciones de producto o de proceso, sino de aspectos puntuales asociados a la toma de decisiones de los stakeholders forestales y que, por diversas razones, no se suelen abordar. Ejemplos al respecto serían acercar términos y lo que significan a la hora de tomar una decisión, difundir publicaciones que pueden ayudar a formarse a las personas interesadas (y no estoy pensando en artículos científicos), aportar opiniones sobre temas relevantes (cambios en la política, en la legislación, mantenimiento de decretos obsoletos, discriminación de ciertos stakeholders, etc.) que se apartan de ciertas corrientes imperantes (y, a veces, sectarias). El único propósito sería que cada persona concluya sobre un tema con la mayor cantidad de puntos de vista posible. Otros aspectos serían filtrar o matizar informaciones que se pueden malinterpretar, precisar con claridad términos que no se utilizan correctamente (ya se sabe que algunos panolis con ínfulas pretenden imponer su lenguaje para demostrar un falso conocimiento sobre un tema de actualidad), denunciar despropósitos a nivel institucional relacionados con el sector forestal o anticipar las consecuencias de políticas, tanto actuales como futuras. La enumeración podría ser mucho más extensa, pero creo que es suficientemente ilustrativa. 

Todo lo que acabo de decir no pretende ser autojustificación (sinceramente, no la necesito), sino exponer mi realidad por si pudiera ser de utilidad a otros colegas de Universidades y Centros de Investigación para que, si no lo han hecho hasta ahora, se animen en este campo. Soy consciente que los incentivos institucionales son nulos, como ya he comentado anteriormente, y que paralelamente cada día hay que dedicar más tiempo a labores burocráticas, por mucho que los próceres universitarios de todo pelaje afirmen lo contrario, pero creo que puede llegar a ser gratificante, y las métricas para medir esta impresión positiva son variadas. Por otro lado, no es objeto de esta entrada debatir sobre qué vehículo es el mejor para lograr este objetivo. Personalmente creo que el blog es un buen formato, sobre todo porque te obliga a, utilizando el lenguaje pseudopedagógico de moda, desarrollar varias “competencias”. Así, primero hay que detectar el tema que se va a exponer (sin ayuda de IA), a escribir la entrada (seguimos sin IA), a ilustrarla (aquí sí que la IA es útil), a repasarlo, a pensar que si lo recomiendas (por ejemplo, a tus alumnos) no puede ser cualquier despojo infumable, y, sobre todo, a tener presente al público objetivo, que no son el que estás muchas veces obligado a pensar (por ejemplo, revisores de artículos). Además, el ritmo de publicación debe ser propio, sin ningún otro condicionante. Aunque no conozco ningún repositorio de blogs propios de un investigador a nivel nacional (o a nivel de Universidad), sí que me parecería una idea interesante que existiera alguno. Por ejemplo, sería fantástico si, a nivel de toda España a lo largo de un año, hubiera una entrada diaria sobre un tema forestal. Pero como estas opiniones son muy personales, animo a los interesados a que me hagan aportaciones (positivas o negativas) con el fin de seguir perseverando en esta línea. 

4 comentarios en “Transmisión de conocimiento forestal”

  1. !Enhorabuena Luís!
    Este blog se ha convertido en un imprescindible para todos los que «amamos» el mundo forestal.
    Al igual que tú, creo que la esperanza que nos queda está en la formación / extensión de forma contínua, a diferentes niveles y objetivos. Modestamente intentaremos contribuir.
    Un abrazo

    1. Muchas gracias por tus elogiosas palabras, Manuel. Seguro que contribuiremos en la línea indicada, y creo que tú más que yo. Gracias, y un abrazo

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