Coste de oportunidad

We cannot hope to precisely estimate the invisible, but we can approximate it with the best available evidence” L. Vallejo-Torres et al. (2025)

De vez en cuando conviene repasar algunos conceptos económicos básicos y que son (o deberían ser) permanentemente utilizados por parte de los centros decisores, sobre todo si nos referimos a sistemas forestales. Sin duda el coste de oportunidad es uno de ellos, aunque su denominación pueda llevar a engaño al no referirse a un coste incurrido en un determinado proceso de producción. Si enfatizo lo de sistemas forestales no es por una suerte de ejercicio de “patriotismo arbóreo”, sino por los atributos endógenos que poseen, que los convierten en unos ejemplos magníficos para explicar esta idea universal bajo diferentes ángulos. Así, la conjunción de múltiples servicios ecosistémicos, de horizontes de planificación habitualmente muy dilatados, con la presión de distintos stakeholders que intentan imponer sus preferencias, y bajo los condicionantes de los mercados de capitales y de otros activos, conforma un sustrato donde la idea básica de coste de oportunidad o cantidad que renunciamos (generalmente medida de términos monetarios) por elegir una alternativa factible frente a otra, se puede analizar con numerosos e ilustrativos ejemplos. Como se ha comentado, conviene reincidir en la idea que el coste de oportunidad es un concepto microeconómico y no contable (por ejemplo, las amortizaciones y costes imputados a la hora de evaluar un proyecto sí serían anotaciones contables). Ello refuerza su importancia, dado que debería subyacer a la hora de tomar una decisión sobre cuál es la mejor alternativa posible entre las inicialmente disponibles. Por otro lado, esta idea entroncaría directamente con otro concepto ya señalado en una entrada anterior: el de intercambio o “trade-off”. Explicaciones que vinculan a ambos conceptos se puede encontrar en algunos libros de gestión forestal

Elegir, por la razón que sea, una alternativa distinta a la que proporciona el mayor valor según los criterios establecidos, produce un determinado coste de oportunidad. Dicho de otra forma, el coste de oportunidad es el rendimiento de la siguiente mejor alternativa que se hubiese podido elegir. Por otro lado, se suele admitir que si el mercado está en equilibrio deberían coincidir el precio de un bien o servicio, su precio marginal y su coste de oportunidad. Sin embargo, muchos servicios ecosistémicos que proporcionan los sistemas forestales carecen de un precio de mercado, por lo que el coste de oportunidad de elegir una alternativa de gestión frente a otra debería ser analizado en cada caso. Además, también es conocido que al incorporarse en la toma de decisiones diversos bienes y servicios que hasta ahora no se incluían, el número de alternativas y cómo éstas se miden se puede modificar. Es decir, que alternativas que, por ejemplo, supusieran mantener recursos inicialmente denominados ociosos ahora dejan de serlos, por lo que también debe tenerse en cuenta el incremento de las posibilidades de producción a la hora de computar estos costes de oportunidad. 

Poniendo un ejemplo forestal, el coste de oportunidad de considerar exclusivamente la alternativa que proporcione el mejor rendimiento en términos de maximizar la producción de ciertos bienes aumenta cuando se introducen en el análisis otros servicios ecosistémicos, y todavía podría incrementarse más si en el futuro (acuérdense de los largos horizontes de planificación) se produce algún avance que permita integrar fácilmente otros servicios ecosistémicos hasta ahora desvanecidos por no disponer de una metodología apropiada y eficiente en cuanto a su medición actual y futura. Dicho de otra forma, no considerar un determinado servicio ecosistémico supone incurrir en un coste de oportunidad. Este hecho es frecuentemente obviado por parte de gestores y otros stakeholders. También es necesario insistir en que a lo largo de horizontes dilatados como los de un proyecto de ordenación de montes, un coste de oportunidad adicional puede estar referido exclusivamente a la tardanza en aplicar una serie de nuevas normativas o decisiones adoptadas en los últimos años. Por ejemplo, desajustes entre las cortas realizadas frente a las previstas en un monte previa la adopción de una nueva norma (e.g., implicaciones por la declaración de un nuevo espacio natural protegido) suponen otro coste de oportunidad que debería reflejarse en algún documento. 

Un coste de oportunidad suele ser un concepto más amplio que un coste financiero. Sin embargo, en estos ámbitos se suele establecer, aunque algunos autores difieren de esta idea, que la tasa de descuento elegida para valorar una determinada inversión se corresponde al coste de oportunidad del capital. Sin embargo, en el ámbito forestal no se suelen tomar estas tasas de descuento, salvo ejemplos muy concretos a nivel de montes privados, con lo que esta acepción de la idea de coste de oportunidad no se suele incorporar al análisis. En este caso sería más conveniente hablar de tasas de descuento sociales que, bajo ciertas hipótesis, sí que estarían más cerca de asimilarse como una medida del coste de oportunidad de realizar ciertas inversiones públicas en activos forestales. 

Este concepto presenta una implicación muy clara a nivel agregado o, si se quiere, a nivel de sociedad. En general, la sociedad debería estar (mediante quien estime oportuno) atenta a dichos costes, ya que su no consideración conllevaría a una asignación ineficiente de recursos. Sin embargo, este argumento es muy fácil de plantear teóricamente y muy difícil de cumplir en la práctica. Lo habitual es que muchos agentes económicos no reconocen este hecho y que actúen conforme a ello. Por ejemplo, si incluimos en el análisis el espinoso tema de la financiación de actividades forestales y nos centramos, por ejemplo, en gestión forestal y en prevención y extinción de incendios, es posible que un gestor a nivel monte pueda conocer cuál sería la solución óptima a la hora de repartir los recursos siempre limitados entre alternativas que cubran esas partidas. Sin embargo, todo ello se complica enormemente a nivel agregado y, por otro lado, ese gestor es posible que desconozca la existencia de otros costes de oportunidad fuera de su monte. 

Por otro lado, no quisiera olvidarme de ligar esta idea de coste de oportunidad con la valoración ambiental. Dejando a un lado su uso directo como estimador de ciertos valores ambientales, una de las mayores polémicas (y creo que todavía no resuelta) a la hora de aplicar un método del coste del viaje para estimar valores de uso asociado a sistemas forestales es si se considera el tiempo utilizado por los visitantes en estos parajes. Hay un gran número de autores que propugnan establecer un coste de oportunidad de estar disfrutando de estas actividades medido por algún indicador relacionado con su salario horario. Es decir, para estimar la curva de demanda que proporcionará el excedente del consumidor, este coste de oportunidad se debería incluir en estos cálculos. En esta línea, y por ilustrar esta idea con otro ejemplo de naturaleza forestal, algunos autores lo incluyen a la hora de estimar el valor horario de disfrutar una experiencia de recolectar hongos en Castilla y León. Y ya que se habla de de estos temas, conviene insistir una vez más en la necesidad de disponer de valoraciones de los diferentes servicios ecosistémicos a nivel unidad de manejo y propiedad para, como he insistido en múltiples ocasiones, optimizar esa gestión forestal.  

En esta línea, no se puede esperar que, en determinadas ocasiones, la población local conserve ciertos servicios ecosistémicos si no se le compensa por los costes de oportunidad, a menudo considerables, que ello conlleva. Por citar un tema polémico, el caso del lobo sería un ejemplo muy claro al respecto. Dicho de otra forma, la dualidad entre servicios ecosistémicos de provisión y servicios ecosistémicos de regulación se ilustra con el concepto de coste de oportunidad. Utilizando otro ejemplo fácil de comprender, comparando las dos últimas revisiones del Proyecto de Ordenación del monte “Pinar de Valsaín” se puede medir la diferencia entre la posibilidad prevista y la ejecutada por motivo de la declaración del Parque Nacional y por las medidas para conservar los nidos de ciertas especies emblemáticas. Pues bien, lo que ha dejado de ingresar el Ministerio (propietario de ese monte) por este motivo sería una medida del coste de oportunidad de renunciar a parte de la producción de madera. Esa medida sería la estimación más baja del valor de los servicios ecosistémicos que se ven favorecidos por la existencia de este Parque Nacional y que se protejan las superficies forestales donde se ubican dichos nidos. A mi juicio, esos cálculos deberían ser públicos para el buen conocimiento de todos los stakeholders implicados. Y, por supuesto, con este ejemplo no se pretende cuestionar ninguna decisión al respecto en ese emblemático espacio forestal. 

Espero que tanto la idea central de esta entrada como los ejemplos que la han ilustrado puedan ser de ayuda. No quisiera finalizar sin advertir que la casuística es mucho mayor y que en lo arriba mostrado subyacen aspectos de la teoría de la decisión, y, a veces, con múltiples decisores, lo que complica el análisis. Además, muchas veces los costes de oportunidad no se tienen en cuenta debido a que directa o indirectamente se le exige al tomador de la decisión que genere alternativas que no se proporcionan explícitamente. Si a ello se le añade las particularidades de los sistemas forestales y los servicios ecosistémicos vinculados, resulta indudable que el proceso de la toma de decisiones no es sencillo, pero… la idea de coste de oportunidad puede ser de ayuda en todos los casos. 

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Compartilhar

Outras Postagens

Recursos no Renovables

Ya está el campo sin gente, los montes apagados y el camino desierto. Federico García Lorca, Libro de Poemas Existe una distinción básica cuando hablamos

Transmisión de conocimiento forestal

By providing extension services, public forest administration is, in effect, conducting its own forestry enterprise. M. Krott, Forest Policy Analysis (2005) Con esta entrada llego

El eucalipto y la política del no

“Lo incorrecto no deja de estar mal porque la mayoría participa en él ”. Leon Tolstoi, Una Confesión.  Voy a referirme a ciertos aspectos de

Servicios Ecosistémicos Culturales

“Forests can be categorized based on the predominant types of relationships people have with them“. A. Himes et al. (2025). Dentro del conjunto de servicios