Plantaciones forestales intensivas…¡y sostenibles!

Hoy en día resulta incuestionable que las plantaciones forestales de carácter industrial ofrecen múltiples ventajas tanto a la propiedad, como a la sociedad en su conjunto, aunque, en ocasiones, provocan algunos problemas que deberían ser corregidos mediante una mejor praxis en diversos aspectos (técnicos, legales, comunicación, etc.). Por otro lado, la percepción que tiene la sociedad de las mismas varía según el grupo social considerado, pero en España hay una cierta corriente caracterizada por unas posturas maximalistas que, con razonamientos quasi ideológicos, se posicionan contra estas plantaciones con argumentos habitualmente descalificatorios, incluso llegando a pedir su prohibición, como se ha comentado anteriormente en este blog. Incluso algunas organizaciones presentan argumentos defendiendo que estas plantaciones no son bosques. Esta afirmación conviene colocarla en su contexto, y, aunque pueda parecer muy extraño, la realidad es que a nivel mundial hay cientos de definiciones de lo que es un bosque, con lo que otra aportación en esta línea no creo que suponga mucho problema.

Sirva este preámbulo para destacar, a mi juicio, uno de los grandes problemas que presentan estas plantaciones: la débil defensa que de ellas se ha realizado, sobre todo en medios de comunicación. Ha sido habitual en las últimas décadas que se han destacado en la opinión pública algunos problemas asociados a ciertas plantaciones (p. ej., incendios forestales), que unidos a un conjunto de tópicos, desinformaciones o conclusiones fuera de toda lógica científica han trasladado a los ciudadanos una visión negativa sin que los forestales hayamos sido capaces de insistir en las ventajas que presentan este tipo de masas forestales.

Pues bien, en este contexto creo que conviene destacar una iniciativa que se está desarrollando desde hace años en Brasil denominada “New Generation Plantations” y que ha sido promovida por WWF y en la que participan las principales empresas de producción de celulosa de Brasil (todas ellas, por poner un ejemplo, mucho más grandes que ENCE). La idea es que, si se acepta la necesidad de una mayor superficie destinada a este tipo de plantaciones durante los próximos años, se deben poner las bases para que dichas plantaciones presenten unos atributos aceptables desde el punto de vista de la sostenibilidad. Es decir, si se promueve estas plantaciones intensivas, pero con criterios de sostenibilidad se podrá (en este país) liberar presión sobre los bosques nativos y, además, ayudar a restaurar zonas degradadas. Por razones de espacio no voy a extenderme en peculiaridades de la política forestal brasileña que ayuden a entender más las motivaciones para diseñar este tipo de sinergias entre las principales industrias y una ONG como WWF, pero sí que quisiera insistir en que este tipo de acuerdos fomentan una selvicultura acreditada, dentro de un marco legal compartido, aceptada por la sociedad y donde la transparencia y la buena gobernanza se garantice.

Volviendo a nuestro país, no me constan acuerdos en España similares entre ONG como WWF y empresas asociadas a la industria forestal, pero creo que sería un ejemplo que se podría implantar. Aunque aquí tenemos el grave problema de la no existencia de un conjunto de grandes empresas forestales integradas verticalmente desde la producción hasta la industria (muy pocas empresas además de la anteriormente citada ENCE se podría encuadrar en esta categoría, y cuya competencia redundaría en mayores beneficios para los propietarios), sí que podrían establecer unas líneas de actuación que pudieran ser trasladadas a plantaciones más pequeñas y con otros objetivos. En síntesis, este tipo de colaboraciones entre distintos stakeholders implicados en estos sistemas forestales podría trasladar a la sociedad una imagen más fiel de lo que pueden suponer estos sistemas forestales. Por todo ello, conseguir unas plantaciones forestales con alto grado de intensificación y, a la vez, con unos elevados estándares de sostenibilidad no se debe ver como una utopía, sino como una necesidad cada vez más cercana.

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